El caso plantea la historia del Salón Tenampa, ícono de la cultura mexicana desde 1925, a partir de la muerte del señor Aguilera, dueño del negocio. Fernanda Aguilera, de 22 años sin haber terminado su grado universitario, en medio de su duelo, sin experiencia ni conocimiento, debe tomar la decisión de continuar con el Salón y tomar las riendas de la empresa que ha sido por muchos años parte de la familia o venderlo para quitarse del problema.
Al decidir quedarse con el Salón Tenampa, ella y su mamá enfrentan una serie de problemas y retos que deben ir resolviendo para asegurar, primeramente, la subsistencia y después el crecimiento del Tenampa.